El dolor de espalda es una de las razones más comunes por las que las personas buscan atención médica o faltan al trabajo, y una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo, según refiere la Clínica Mayo.
El universo en el que se inscribe es amplio: hernia de disco, lumbalgia, artrosis, esguinces, escoliosis, y la lista sigue. Y si bien muchas de estas afecciones tienen síntomas similares, hay ciertas pautas que pueden ayudar a diferenciarlos.
En el caso de la estenosis lumbar, hay un signo que la distingue: las molestias desaparecen cuando la persona se sienta o se inclina hacia adelante. Respecto a sus causas, lo más común era escuchar que forma parte de las "cosas de la edad". Sin embargo, un nuevo estudio publicado en Nature Communications señala que hay cuestiones genéticas que inciden en su aparición.
¿Qué es la estenosis lumbar?
"La estenosis lumbar es un estrechamiento del canal por donde pasan los nervios en la parte baja de la columna. Ese achicamiento puede comprimir las raíces nerviosas y provocar dolor lumbar, dolor que baja a las piernas, hormigueo, adormecimiento o debilidad", dice Matías Baldoncini, médico neurocirujano, profesor de la Facultad de Medicina de la UBA.
Los síntomas, que suelen aparecer de manera progresiva, incluyen también sensación de pesadez, debilidad al caminar y dificultad para permanecer mucho tiempo de pie.
Si bien en muchos casos aparece como parte del desgaste de la columna con los años, la evidencia muestra que no todas las espaldas envejecen igual: parte de esa diferencia puede estar determinada por los genes.
Diferencia con la hernia de disco
Aunque ambas pueden producir dolor lumbar que irradia a la pierna, no son lo mismo, advierte Baldoncini. "En la hernia de disco, el problema central es que una parte del disco se desplaza y comprime o irrita una raíz nerviosa; suele generar una ciática más definida, muchas veces de un solo lado, y puede aparecer incluso en personas jóvenes o de mediana edad".
"En cambio, en la estenosis lumbar el problema suele ser un estrechamiento progresivo del canal por cambios degenerativos, más frecuente después de los 50 o 60 años."
Diagnóstico y tratamiento
El abordaje es en primer término clínico. "Hay una pista bastante típica: personas que sienten más dolor o pesadez en las piernas al caminar o estar mucho tiempo paradas, y que mejoran al sentarse o inclinarse hacia adelante", reitera Baldoncini.
El diagnóstico se confirma con estudios por imágenes: la resonancia magnética suele ser el estudio más útil porque muestra con detalle nervios, discos y ligamentos.
El tratamiento está sujeto a la intensidad de los síntomas. "En muchos pacientes se empieza con medidas no quirúrgicas: analgésicos o antiinflamatorios, kinesiología, ejercicios para mejorar fuerza, flexibilidad y equilibrio, descenso de peso si corresponde, y adaptación de actividades." También pueden indicarse bloqueos con anestésicos y antiinflamatorios. Cuando el dolor persiste y afecta severamente la calidad de vida, puede indicarse cirugía descompresiva.
La pata genética
La investigación analizó información genética de más de 780 mil personas y abrió una nueva línea de comprensión sobre esta afección. "Durante años, la estenosis lumbar se explicó principalmente como parte del desgaste natural del cuerpo, pero este nuevo trabajo suma una variable importante: la genética", resume Baldoncini.
Los investigadores identificaron decenas de regiones del ADN asociadas con la enfermedad. "No existe un gen específico, pero sí una predisposición que podría influir en cómo envejece la columna de cada persona." Este hallazgo es "muy valioso al abrir la puerta a una medicina más precisa: mejor comprensión del riesgo, nuevas hipótesis biológicas y, a futuro, posibles blancos terapéuticos".
Fuente: Clarín.com / Buena Vida